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21 de febrero de 2016

Dark Tranquility "The Gallery" (1995)

Otra bestialidad de Dark Tranquility, justo anterior al hermoso “The Mind’s I”, en donde los clásicos se suceden uno detrás del otro, y donde predominan riffs vertiginosos con melodías punzantes y solos de extracción clásica que, desparramados en 11 canciones increíbles, se vuelven adictivos necesitando de vez en cuando no solo escuchar este disco, sino experimentar las sensaciones que producen, que, como siempre, varían con el paso del tiempo.
No todo es vértigo, velocidad y violencia, sino que también tenemos sutilezas, pinceladas que hoy son la firma registrada de los suecos, como el inicio del tema que titula la placa, con un punteo casi clásico seguido de un riff descomunal y las voces femeninas de  Eva-Marie Larsson, que aparecen cuando se hace la rebaja de rigor para asociar el Death Metal –ya melódico- a una melancolía y un clima triste que no se si existía hasta ese momento.
Parece mentira que siempre se haga incapié en las violas, cuando el trabajo en la batería adquiere una relevancia descomunal, y junto a la otra cara de la sección rítmica, dejan a los demás hacer lo que se les antoje, mientras ellos marcan un ritmo y llevan el tiempo por los carriles correspondientes.
Palabras aparte merecen tanto “…Mine is the Grandeur”, con su cadencia entre marcial y gitana, y solo guitarra clásica y percusión, y la que cierra la placa “…Of Melancholy Burning”, el tema más extenso de la misma y con más cambios y climas.
Pero eso no es todo, ya que estamos frente a una edición limitada, en donde podemos disfrutar de cierta demostración de afecto por sus influencias más evidentes, sonando temas tales como “Acacia Avenue” de los ingleses Iron Maiden, en una versión maravillosa, o “My Friend of Misery” de la M (Metallica, despistados), cuando hacían música en serio, como así también el clásico de Mercyful Fate (Lady in Black), y un par más (Kreator y Sacred Reich)
Obligatorio.

14 de febrero de 2016

Dark Tranquility "The Mind's I" (1997)

Todavía no puedo entender como recién 7 años después de haber arrancado con el blog, no posteé algunos de los clásicos de estos suecos, y sí perdí tiempo en escribir acerca de bazofias actuales como In Flames, por ejemplo.
La reputa madre que lo parió, un clásico del recontramil carajo, que ayudo a cimentar lo que hoy por hoy tiene absolutamente ganado este grupo sueco, con mas de 25 años en la ruta.
Es increíble como supieron mantener su esencia y cambiar para no extraviarse en la intrascendencia, algo que sus contemporáneos y vecinos de In Flames no solo no supieron hacer, sino que al contrario, cambiaron para tirar por la borda lo construido en sus primeros 3 discos. Pero eso es otro tema, aquí lo importante es esta banda que sobrevivió a lo que se llamó el sonido Gotemburgo, junto con los geniales At The Gates, y que ayudó a construirlo.
Y parte de ese sonido está inscripto en el ADN que transmite este disco, tercero de su historia. Una mezcla perfecta de la velocidad y agresión Death/Thrash, pasado por el colador sueco (es al pedo, Suecia es una máquina de producir bandas geniales), y aderezado sabiamente con guitarras gemelas extraídas del Heavy clásico inglés (Iron Maiden, Judas Priest).
Aún sonando más rústicos que producciones posteriores, la energía y el vértigo que hay en cada una de las 12 canciones, podrían hacer reventar varias ciudades juntas, muchas de ellas hoy clásicos indiscutibles del Death Metal Melódico, e influencia de un sinnúmero de bandas pedorras actuales que tienen el sonido pero ni una pizca de las bolas ni del talento de estos muchachos.
Cualquier banda que tenga en su haber discos en donde están gemas descomunales y eternas como “Zodijackyl Light” y esos juegos de guitarras melódicas que más de una banda de Power germano y afines se pegarían un buen tiro en las bolas con tal de poder componer, o “Hedon”, pesada y vertiginosa por igual, con unos rebajes grooveros y un bajo remil al palo…mieerda, podría seguir con cada una de las canciones restantes y lo mismo me quedaría corto, porque este disco necesita ser escuchado una y otra vez, y así, todavía es inagotable fuente de emociones variadísimas...decía, cualquier banda con estas canciones, deberían ser obligatorias en la educación musical de cualquiera.
¿Y la melancolía de esa canción atemporal de “Insanity’s Crescendo”?, que nos susurra en los primeros dos minutos gracias a la aterciopelada intervención de Sara Svensson, para dar paso a un riff ganchero como la mierda, acompañado de un laburo en batería hermoso, y dejándonos ver lo que podría ocurrir con la dirección de la banda, quizás unos años más adelante (su futuro, nuestro presente). O la sugerente “The Mind’s eye”, que cierra la placa y abre un universo de posibilidades para disfrutar de la música, casi sin rótulos seguros, allá en el año  1997
Una formación que cuenta con Mikael Stanne (voces), Niklas Sundín (guitarras), Fredrik Johansson (guitarras, y batería en el tema final), Anders Jivarp (batería) y Martin Henriksson (bajo y guitarras acústicas), y unos invitados tremendos: Fredrik Nordstrom (una bestia, en teclados), Michael Nicklasson (voces, y que pasaría a ser el bajista a partir del 2000), Anders Fridén (si, el de In Flames, que fuera vocalista de esta banda en el primigenio "Skydancer", vocalista en "Hedon").
Un clásico, indispensable para los amantes del metal y de la música extrema.