23 de enero de 2015

Senegal Grindcore Mafia -single- (2015)

No suelo hacer esto de reseñas de una canción, ya que soy de la idea de que hay que ponerla en contexto, es decir dentro de un disco. No escucho temas, escucho discos.
El problema que se me plantea es que en este caso hay dos músicos del recontra carajo en esta banda que ya son conocidos de los lectores del blog: estoy hablando de Raúl García Posse (guitarrista) y Pablo Lamela (bajista), ambos de Los Random, quienes junto a Germán Gómez (batería) -de Delphoz, otra gran banda tucumana- y Gaspar Rojas de Los Empleados, también de Tucumán, en guitarra, dan "forma" a este amasijo extremo y volátil llamado Senegal Grindcore Mafia, cuya muestra inicial podrán encontrar en su bandcamp.
A la primera oída suena muy caótico, con esa violencia descomunal de Los Random, pero no. Hay algo más, y por ahí hay que tener paciencia y escuchar. Parece simple, pero no, sobre todo por la intensidad  y el vértigo desparramados en estos "escasos" 6'36''.
Lo primero que advierto es mayor libertad sonora, sobre todo teniendo en cuenta que en lugar de una, hay dos violas, por lo que la experimentación sigue estando presente, pero dejando de lado la deformidad de Los Random. En ese sentido me parece un aporte de tranquilidad la otra guitarra, y la diferencia de estilos en los bateristas (de la Senegal y de Random) que aparentemente se deja escuchar en esta composición.
Pareciera que es un pecado decirlo, pero es inevitable comparar con la otra banda (reconozco que no conozco a Los Empleados), y el aspecto abstracto y deforme no está tan presente, dejando lugar a que el tema "respire" y por lo tanto suene más a "canción", entre comillas, ya que si algo se puede decir de esto, es que no es para nada amable, aunque tenga más melodías que mi referencia y punto de comparación (Los Random).
Una nueva banda, muy consistente y con un sonido del carajo. A esperar el disco, parece que vale la pena.

"La Música del Silencio", Patrick Rothfuss (2014)

Porque no solo de música vivo, también soy un adicto a la literatura, y este es un autor relativamente nuevo aunque no por ello menos importante.
Es el autor de esa trilogía todavía en construcción titulada "Crónica del Asesino de Reyes", que ya lleva dos libros publicados, y nos "regala" esta breve novela sin diálogos, sin más personajes que Auri, esa niña/adolescente/mujer que apareciera en la trilogía con una carga de misterio que inteligentemente este libro no resuelve.
Para aquellos que leyeron los dos libros publicados de la saga "El asesino de reyes", sabrán que el misterio rodea a Auri, quien vive en la Subrealidad, "lugar" que no queda muy claro que es ni donde se ubica.
La cuestión es que tampoco queda desculada la cuestión tampoco, aunque es más que interesante como uno se aproxima a advertir en qué momento de la historia principal estamos, ya que Kvothe y Auri ya se encontraron, y ella está buscando un regalo para él; es decir que la historia se desarrolla entre el primer y el segundo encuentro.
Pero...¿si no resuelve algunos interrogantes de la historia, que importancia tiene? dirán los más tontos.
Lo importante es la historia, breve, que desarrolla tan magistralmente Patrick, y que a pesar de él mismo (no la quería publicar inicialmente), es de una ternura apabullante.
A pesar de todos los "no" de la historia, hay algo que queda claro: Auri sabe algo acerca de lo real, del nombre real de las cosas o de su esencia, tal como los lectores de Úrsula K. Leguin saben. Es decir, las cosas tienen su nombre conocido (por ejemplo, un vaso), pero el nombre real del mismo es otra cosa, y Auri parece tenerlo claro, cuando advierte una alteración del clima cuando pone una cosa al lado de otra, y no hay "una buena vibra" (jeje).
Una historia bellísima y tierna, mágica, que es indispensable leer e imposible no emocionarse.

Triptykon "Melana Chasmata" (2014)

El 2014 se fue y nos dejó una serie de discos preciosos, ya sea que amemos lo extremo o lo más relajado.
En el primer caso tenemos un nuevo mazazo en los dientes de los herederos de Celtic Frost, logrando un nivel de opresión y oscuridad acaso superior a su debut del año 2010.
Arrancando con un martillazo en las bolas llamado "Tree of Suffocating souls", un thrash/death/ con espíritu black que inyecta adrenalina suficiente para un rinoceronte...pero que, sin aviso previo, baja las revoluciones y mete un doom más denso que el carajo ("Boleskine House"), con bajo gordísimo y unas violas increíbles, acaso la lectura floydeana de Thomas, alma mater de la banda, acompañado de las sugerentes y melancólicas voces de Simone Vollenweider, vieja conocida de la época de "Monotheist").
El disco se pasea por climas que van de lo extremo y cáustico a lo violento -y lento- del doom más opaco, sin dejar de sonar agresivo en ningún momento.
"Altar of deceit" es la combinación perfecta de oscuridad, black metal abrasivo y clima doom, resaltando la percusión que induce a un trance hipnótico que con -al parecer- poco, se te clava en la cabeza y hace que apretés los dientes, mientras el cuerpo se va moviendo solo como si estuvieses poseído por algún ente que extrae su vitalidad de la maldad del mundo...algo muy parecido a lo que hace Triptykon con su música.
El metal cabeza también parece decir presente con "Breathing", en donde las sutilezas de las tres composiciones dicen chau, y aparece un maníaco de 200 kilos con un bate repartiendo golpes para todos lados, y groove en cuentagotas, a modo de cura para los que añoran esa vertiente menos sutil, siendo este el tema más corto del disco.
"Aurorae" es no solo una de las gemas del disco, sino una de las mejores composiciones en la historia del grupo, con jugueteos entre las violas limpias, los riffs densos y lentos y unas voces torturadas y oscuras como solo Thomas sabe hacerlas, repletas de hijaputez y mala onda, y un sentimiento apocalíptico en las letras que pone los pelos de punta, feeling también presente en "Demon Pact", este último con unos toques industriales que lo tornan si es posible, más opresivo.
¿Hay lugar para el amor, aunque sea retorcido y perdido, entregado a la muerte? También hay lugar pa
Es esa sensación de desesperación, de estar siempre en el límite de la cordura lo que transmite este disco en cada una de sus composiciones, siendo imposible no pensar en ya un proyecto firme y constituído que releve y haga olvidar aquellos feos discos de Celtic Frost.
Para variar, Triptykon otra vez nos regala un arte de tapa digno, que será recordado por años, de las manos del artista ya fallecido H.R.Giger y su serie Mordor, que es casi la esencia visual del disco y la música.
Uno de los grandes discos que nos dejó el 2014.

27 de diciembre de 2014

Primordial "Where Greater Men Have Fallen" (2014)

Es cierto que dije que el disco Black de este año es el de Blut Aus Nord, el tema es que estrictamente no me atrevo a catalogar como exclusivamente perteneciente a este género a los irlandeses, desde hace ya varios discos por supuesto.
Los que siguen el blog sabrán remitirse a otras reseñas para entender lo que significa la banda por lo menos para quien escribe esta reseña.
Pudieron salir de un gueto restringido en sus comienzos, llegando a esta actualidad que rebasa ampliamente los géneros, para logar una música que es al mismo tiempo agresiva, melódica y absolutamente dramática sin sonar a nadie más que a ellos mismos.
El Black está presente más en espíritu que en lo musical, siendo cada vez más progresiva la forma de buscar y experimentar de la banda, poniendo toda su capacidad técnica y su alma al servicio de las canciones que se diferencian entre ellas, haciendo de este un disco más relajado y profundo que los anteriores, tal vez más melancólico, y mucho menos adrenalínico y "marcial", aunque el sentimiento y el respeto por los muertos (sus/nuestros muertos), ese espejo en donde nos miramos y desde donde construimos historias, está tan presente como siempre, en sus líricas, acaso de las más representativas e inspiradas de una gran cantidad de bandas.
Una formación ya afianzada y constante, con una (al)quimia lograda sobre la base de años dedicados honesta y fielmente a la creación de obras perdurables e inolvidables.
Como con sus discos anteriores, podría transcribir y hablar mucho sobre cada una de las canciones que componen este, mejor cierro acá y lo escucho de nuevo.
Tal vez uno de los mejores discos del año, sin duda alguna.

Abigor "Letmotif Luzifer (The 7 Temptations of Man) (2014)

Si bien es una banda que escucho mucho, sobre todo sus inicios y sus últimos discos, me pasa que por momentos y en muchos de sus lanzamientos, me terminan aburriendo. O sea, hay maravillas y hay bazofias por igual en su amplia historia, no siendo por lo tanto una banda muy consistente.
Hasta que escucho este último, y me tengo que callar la boca.
Un disco de Black Metal, cierto, pero con una técnica impresionante que remite a aquel descomunal "Supreme Immortal Art" (1998), con velocidad warp activada y unos climas realmente satánicos.
Las guitarras juguetean entre si, creando capas entre melódicas y disonantes (hay un factor Blutausnordesco dando vueltas por aquí), y cuando rebajan la velocidad para resaltar los climas opresivos, ganan incuso en maldad.
La sección rítmica suena verdaderamente maligna y profunda, resaltando el concepto general del álbum, sin poder recordar cuando fue la última vez que estuvo tan presente ese sonido de bajo en la historia de estos austríacos.
Para resaltar también los invitados de lujo que aparecen casi sin avisar: Protector y Silenius, ambos de Summoning, haciendo voces y logrando también una vuelta de tuerca, ya que aportan mayor caos al sonido ya de por sí caótico y extremo de Abigor.
Un gran disco de uno de los pioneros blackers de Europa.

26 de diciembre de 2014

Blut Aus Nord "Memoria Vetusta III: Saturnian Poetry" (2014)

El 2014 se va, y no puedo dejar de reseñar los discos que me parecen superlativos, esos que de acá a 20 años vamos a seguir escuchando, como "In the Nightside Eclipse" de Emperor o "Storm of the Light's Bane" de Dissection.
Y no es accidental que cite estas dos obras maestras ya que están relacionadas con el último lanzamiento de los franceses, comenzando por el arte de tapa, a cargo del mismísimo Necrolord, logrando una de las portadas del año (me atrevo a decir que es una obra de arte en sí misma).
Por otro lado, y ya cerrada la trilogía 777 (en donde se priorizaban los sonidos industriales y opresivos, más experimentales), vienen a regalarnos esta tercera parte de "Memoria Vetusta...", volviendo a las raíces si...pero para resignificarlas y aggionarlas, logrando un disco único y extremo al mismo tiempo.
Sabemos que Vindsval entiende lo extremo como algo más allá de los límites que cada género se autoimpone, y ya dio sobradas muestras que esos límites se los pasa por el culo, por lo que si bien esto es un disco de Black Metal, no es uno más.
Un preludio misterioso y bien espacial, deudor acaso de las lecturas blackers del Pink Floyd de "Echoes" (¿por qué no?), para atacar rápidamente con "Paien", que en apariencia es un tema más, pero a medida que te metés en el universo que propone, vas encontrando sonidos que solo pueden salir de la cabeza de estos pioneros, con capas y capas de guitarras melódicas y filosas al mismo tiempo, que de repente y sin previo aviso bajan las revoluciones para dejarte descansar y empezar a bucearen las profundidades.
Ahí nomás, te patean la cabeza con "Tellus Mater", que tiene un poco más de violencia y da cuenta de una perfomence del baterista nuevo Thorns descomunal, con un manejo de los tiempos y una profundidad en el sonido que mete miedo. Lo de las violas sigue siendo descomunal, construyendo una pared de sonido que no tiene empacho en pasar de la violencia y la adrenalina, a los sonidos extremadamente bellos, épicos y sinfónicos, acompañando entonaciones limpias que no tienen nada que envidiar a Garm o a Vortex (para poner de ejemplos a dos tipos con las mejores cuerdas vocales del mundo extremo tal vez).
Van pasando los temas, y te das cuenta de dos cosas: cada uno es perfectamente reconocible respecto de los otros, y lo que en apariencia son simples sonidos, van apareciendo como texturas cada vez más complejas entretejidas con una maestría pocas veces vista/oída en los últimos años.
Temas extensos que se toman su/tu tiempo para desplegar la mayor cantidad y calidad de colores posibles, sin que alguno de ellos roce siquiera la oscuridad abominable y horrorosa de sus lanzamientos más experimentales. No señores, acá hay una luminosidad tenebrosa que va reptando hacia dentro de tu mente para instalarse allí y servir de mapa orientativo para este mundo creado por Blut Aus Nord.
Con "Forhist" aparece un midtempo que genera tensión ante la tormenta por venir, pero que es refrescante al mismo tiempo que aplastante (esos ritmos que mete el batero...por satán!!), con unas violas por momentos disonantes y cáusticas pero perfectas.
Es injusto decir que la perfección aparece solo en este tema, porque a continuación está "Henosis", bien extrema y old school, pero extremadamente melódica y con tantos cambios de ritmo como una montaña rusa (francesa en realidad jeje). Ya a esta altura del disco, uno no puede dejar de pensar que estamos ante el mejor lanzamiento del Black Metal del año, pero todavía falta un par de cosillas por ahí...
Faltan dos composiciones impresionantes, "Metaphor of the Moon", tal vez con las mejores melodías de todo el disco y uno de los temas más profundos y "gordos" del mismo, de la mano de unos teclados absolutamente hipnóticos que te arrastran hasta el infinito, allí en donde todo saber preconcebido pierde especificidad, y solo nos guiamos por la intuición, muchas veces más aleccionadora que el conocimiento adquirido a lo largo del tiempo.
Con "Clarissima Mundi Lumina" se termina el disco, y justamente por fuera de todo saber y guiado solo por la pureza de la iluminadora intuición que me generan las melodías finales, y la violencia contenida en estos casi 49 minutos de música, afirmo rotundamente que de acá a 20 años,seguiremos escuchando y sorprendiéndonos, descubriendo nuevos universos musicales con este disco...no, disculpen, no es un disco, es una OBRA DE ARTE.

25 de diciembre de 2014

Empyrium "The Turn of the Tides" (2014)


 Otro hermoso regreso, esta vez de la mano de los alemanes Empyrium, que habían decidido poner fin a su aventura artística allá por el año 2006, luego de lanzar "Weiland" (2002), aduciendo cierto agotamiento artístico para enfocarse en sus otros proyectos, The Vision Bleak y Noekk.

12 años después vuelven con este lanzamiento absolutamente bello y relajante, condensando su historia en canciones increíbles  que remiten como es de esperar a poesías relacionadas con la naturaleza, e instrumentaciones que van desde el folk acústico a lo extremo (en muy pocos pasajes, es cierto),  -pasando por momentos muy dark wave bajo el tamiz de sus integrantes por supuesto, y vocalizaciones sentidas y solemnes que en escasos momentos rompen en desgarradores gritos, trayéndome a la memoria aquel "A wintersunset", que se paseaba por climas folkys/medievales y arranques de intensidad y espíritu blacker.
Un arranque relajado y teatral con "Saviour", para dar lugar a un tema impresionante, cargado de dramatismo y dolor pero no menos belleza (tal vez el más cercano a sus orígenes), en donde las impostaciones neoclásicas juegan con voces desgarradas, generando un contrapunto hermoso y tensionante al mismo tiempo, que de a poco se van desvaneciendo como las olas al llegar a una playa solitaria y gris.
En "We are alone", la composición más breve de la placa, muestran que la fragilidad y la sensibillidad de antaño está intacta, acompañando las voces solo con un piano, logrando un momento de introspección único, apto para disfrutarse una mañana fresca y soleada, como la de hoy.
Estamos frente a un disco que no tiene el foco puesto de forma exclusiva en el dark folk, como ese disco llamado "Where at Night the Wood Grouse Plays" (1999), sino que mira de reojo a las corrientes por las que transitaron los alemanes en sus orígenes mientras saludan a las más modernas, que se asocian de forma muy fácil con el dark wave de los ´80.
Un disco hermoso y fácil de escuchar.

23 de diciembre de 2014

Uroboros "Misantropía & Blasfemia" e.p. (2013)


Si se fijan, al costado de su pantalla (mirando de frente, en la columna de la derecha...si ahí donde dice Bandcamp), desde hace mucho tiempo está el de Uroboros, banda Argentina que si bien tiene la etiqueta de Death Metal, Sludge, tiene muchísimo más que eso, apareciendo una pizca de grind/hardcore violento que me hace sonreir de forma casi melancólica, rememorando aquella década del '90, en donde el intercambio de cintas era casi adictivo.

Esa es la sensación que tengo luego de escuchar y escuchar este breve e.p. de menos de 17 minutos, con sonidos ásperos y crujientes, que se mueven entre acoples y riffs por momentos gancheros, y todo con un aura Low-fi que da gusto escuchar.
Son 4 canciones, de las cuales la más experimental es "En las Fauces de Uroboros", de casi 11 minutos, repletas de climas claustrofóbicos, noises y tenebrosos y el más cercano al empantanamiento sludge, mientras que en la más breve "Paz para los idiotas", emerge el crust/grindcore vieja escuela (hermoso la verdad!), mostrando aparte un saludable ataque vocal doble.
El baterista es un conocido del blog (Sebastián Ferreyra), miembro también de los enfermos mentales de Asilo, por lo que la podredumbre y la rusticidad, para los amantes del género, está asegurada.
No sean flojos y escuchen, en su bandcamp hay varias cosillas más.

22 de diciembre de 2014

Cabrocordero "Namastie Qoh" (2011)

Y después de algunas novedades, nos vamos un poco para atrás, para celebrar la presencia de bandas como estas en nuestro país.
Puede que me torne un poco pesado con el tema, pero la escena stoner/drone/doom/experimental/etc, me llena de alegría y esperanza, para que nos podamos sacar de encima a toda esa camada de supuestos adalides del metal que hace años que no sacan algo medianamente decente, anclados en su historia de "pioneros".
En este caso, tenemos un dúo que de escucharlos inadvertidos puede arruinarte la tarde.
¿En qué sentido lo digo? Si bien es cierto que comparten ciertas raíces/sonidos comunes con gente como Los Natas, Dragonauta etc., el sonido de estos muchachos es muchísimo más caótico y sacado, casi amorfo y verdaderamente esquizo, adoleciendo casi por completo de guitarras, pero reventándote la cabeza con un bajo gordísimo, distorsionado y seco como la puta madre, y una batería que bien podría estar tocada por un pulpo en celo drogado con dos kilos de merca (jejejeje).
Estas dos bestias (Patricio Lerma -bajo- y Marcos Sara -batería-) le dan "forma" a estos sonidos, y así escapan por un pelo, apenas, de la abstracción y la espeluznante hijaputez de gente como Asilo, acercándose a quien se atreve a escuchar por un costado un poco más amigable.
Vayan a su bandcamp que está piola y se puede escuchar/descargar de ahi.
Y comenten, no sean forros, que aunque sean puteadas, viene bien como combustible para seguir posteando.

21 de diciembre de 2014

Solstafir "Ótta" (2014)

Banda nueva....en el blog!...porque tiene ya casi 20 añitos encima, habiendo arrancado como una banda netamente Black Metal (con mucho de Viking), para desembocar en éste su último disco haciendo una música tan increíble que me resulta difícil dejar de escucharla y también dejar de emocionarme.
Pienso con que banda relacionarla para tener una mejor idea de frente a qué estoy, y lo primero que se me ocurre es esa vertiente melancólica que siempre tuvo In the Woods... (parece que ahora reformados y prestos a sacar un disco nuevo!), pero sumado, en la actualidad, a un reconocimiento de lo urbano y lo ciudadano que remite a bandas noruegas experimentales que también pasaron por el mundo de lo extremo, como Beyond Dawn.
Pero no solo eso, sino que imaginen como sonaría The Cure haciendo un post Black metal depresivo con nuevos integrantes, de la talla de Neige de Alcest, más la cuota épica/pagana de Primordial.
Todo eso junto suena en este Ótta, que para meterle más mística al asunto no dejan su idioma de lado, logrando el islandés darle una pátina neblinosa y sumamente triste y por momentos desesperante (el black dejó su espíritu inscripto en la banda de forma indudable).
Canciones hermosas que se toman su tiempo para entrar en clima, y cuando lo hacen, se transforman en la compañía perfecta para una tarde/noche lluviosa.)
Sin más que escribir, solo resta decir ¡que gran año este 2014!, son muchos discos memorables los que nos deja, y este es uno de ellos. Acá está el Bandcamp de la banda/disco....escuchen no sean lelos!


At the Gates "At War with Reallity" (2014)

Otro de los grandes regresos para la música extrema, compitiendo cabeza a cabeza con Carcass y Godflesh.
Desde hace años que me pregunto ¿cómo derivaron esos sonidos creados por Carcass y esta banda en un cúmulo de mierda inescuchable? Porque, seamos sinceros, hace años que no sale nada nuevo\bueno en cuanto a Death Melódico, por fuera de Dark Tranquility, Insomnium, algunas cosillas de Hypocrisy, Opeth (antes de tomar la autopista exclusivamente progresiva)...es decir, las bandas ya consagradas siguieron sacando discos realmente muy buenos (con excepción de esa porquería sueca actual de In Flames), pero la generación siguiente edulcoraron tanto la propuesta que se terminaron acercando más al emo que a la violencia melódica largamente añorada.
Y largamente añorada porque el último lanzamiento de estudio de los hermanos Björler con At the Gates es del año 1995, con aquel descomunal y ya clásico "The Slaughter of the Soul".
Y lo que logran con esta guerra declarada con la realidad, es llevarnos 20 años atrás, donde este estilo se caracterizaba y definía por su brutalidad, su honestidad y sus melodías que hacían imposible no sacudir de forma enfermiza la cabeza, mientras nos invadía la adrenalina y nos preguntábamos que tal sería como banda de sonido para asesinar a alguien y no sentir remordimientos ni culpa alguna.
Toda la formación de aquel disco del '95 está aquí, y, de nuevo, la química que parece haber entre ellos basta y sobra para suponer por lo menos algunos discos más, en donde esas violas gemelas plagadas de sentimiento jugueteen entre ellas, mientras la base rítmica golpetea hábil y sutilmente nuestros tímpanos, y Tomas Lindberg nos escupe sus cáusticas letras con el mismo odio que 20 años atrás, pero con una experiencia que obviamente antes no tenía.
Palabras aparte para Anton que abre la placa con "El Altar del dios desconocido", texto perteneciente al escritor argentino Ernesto Sábato, de su novela "Sobre Héroes y Tumbas", de la cual hay varias referencias a lo largo del disco.
Otro de los grandes regresos, y otro de los grandes discos que podemos disfrutar de aquí a la eternidad...un futuro clásico sin duda alguna.

Godflesh "A World lit only by fire" (2014)

La puta que lo parió, volvió el enfermo hijo de puta de Justin (no, Bieber no, pedazos de pelotudos bolas de aca), y acaso con su proyecto más denso y opresivo.
El regreso oficial había sido en un recital en el año 2010 si mal no recuerdo, pero eso no cuenta, sobre todo para los que esperamos las nuevas elucubraciones del Justin que hace música desde hace ya casi 4 décadas.
Habían editado previo a esta L.P. un e.p. en el mes de junio de este año que me había dejado con sabor a poco...hasta que apareció con esto.
Imposible describirlo sin hacer referencia a esas características a las que estábamos acostumbrados de esta banda que señalé en las primeras líneas: denso, opresivo, jodido, y por sobre todo, absolutamente pesimista.
A lo largo de la red se dejaron leer comentarios de pseudodecepción por la actualidad musical de Godflesh, rezando a vaya uno a saber quien para que J.K. vuelva a esos sonidos de "Streetcleaner", por ejemplo.
Me parece que eso significa que no tienen la más puta idea de quien es y como entiende el arte el bueno de Broadrick, que va para donde se le canta el reverendo culo y hace lo que le viene en gana.
Y parece mentira que un disco tan críptico y oscuro sea tan hipnótico al mismo tiempo. Con las sucesivas escuchas, van apareciendo capas y capas de sonidos que al principio no estaban ahí, o porlo menos no de forma evidente.
Lo evidente es esa pesadez esquizofrénica de la percusión, bien antihumana y maquinal (como corresponde al estilo y a la banda) y ese bajo enfermo y gordo que no te da respiro a cargo de G.C.Green, eterno ladero y parte fundamental de Godflesh.
No puedo en estos momentos destacar alguna canción por sobre otra, todavía estoy shockeado, y no puedo dejar de escuchar semejante demostración de poder, violencia y destrucción.
Uno de los grandes discos que nos deja este 2014 que se está despidiendo.

19 de diciembre de 2014

Blues Pills "Blues Pills" (2014)


Siguiendo con esto de lo retro, como no levantarse para arriba con semejante disco de la concha de la lora, y de la mano de una banda de la puta madre que lo parió.

Nació hace menos de 4 añitos (2011), y ya tienen un disco como este y un contrato con Nuclear Blast.
Encima si te agarran desprevenido no te resultaría difícil pensar que es algún disco perdido de Janis Joplin, con un poquito más de hard rock.
Pero no. En realidad son nuevitos...tanto que el hijo e'puta de Dorian Sorriaux (guitarrista) tiene 18 tiernos añitos, y tiene una fuerza, un feeling y una técnica como si llevase 75 años tocando.
Fuerza dije...escuchen a esa belleza sueca llamada Elin Larsson y díganme si no se les ponen los pelos de punta, no solo en las canciones más rockeras, sino en aquellas más bluseras, donde saca a relucir un sentimiento soulero descomunal e hipnótico, transmitiendo una melancolía hermosa y dolorosa al mismo tiempo.
La sección rítmica no se queda atrás, y para muestra basta un botón: la cabalgata inicial de uno de los cortes del disco, y la canción con la que arranca el disco "High class woman", que no puede más que contagiar entusiasmo y buena onda, onda algo festivo que nos lleva a las épocas de hippismo y flower power, pero en pleno siglo XXI.
Un disco impresionante que no paro de escuchar desde hace dos meses, y que seguro seguirá acompañándome en estas vacaciones que llegan pronto.


11 de diciembre de 2014

Purson "The Circle and the Blue Door" (2013)

demonio
Banda muy muy nueva y absolutamente genial, con mucho menos metal que Jess and the Ancient Ones y Blood Ceremony, pero con más psicodelia y muchísimo más estética ocultista, logrando uno de los discos más adictivos que tuve la suerte de escuchar.
Por supuesto que no solo de estética se nutre esta banda (y las de su camada), sino que hay un respeto superlativo por las canciones, repletas de climas oníricos de tinte oscuro.
Me viene a la cabeza en relación a este tipo de climas a aquellos dioses llamados Goblin -que pusieran música a casi todas las películas del genio Argento- y esos otros más perdidos en la oscuridad de los 60' y absolutamente de culto que se llamaban Jacula (aunque no tan experimentales).
Algo que también no puedo dejar de señalar es la alta cuota de sensualidad y profundidad que tiene la voz de Rosalie Cunningham, tan bien articulada no solo a las guitarras sino con los teclados, pieza fundamental de las composiciones de la banda.
No está de más señalar como dato de color, que el nombre de la banda remite a uno de los grandes reyes del Infierno conocedor de todas las cosas ocultas.
Así, sabemos por donde va la lírica de la banda.
No quiero extenderme ya que como vengo escribiendo respecto de las bandas de esta camada de sonidos retro, lo importante es la canción, y acá tenemos 11 bellezas con algunos de los estribillos y coros más hipnóticos que se puedan encontrar por allí.
Saludos...y escuchen.

9 de diciembre de 2014

Jess and the Ancient Ones "Jess and the Ancient Ones" (2012)

antiguos
Otra vez Finlandia, la puta que los parió!
Es increíble la "genética musical" de estas heladas tierras, de donde es muy difícil que emerja algo de mala calidad (bueno esta Nightwish...pero bueh!).
Como estoy a full con los sonidos retro, no puedo parar de escuchar a este tipo de bandas, y esta en particular...no la saco del reproductor y del equipo de audio desde hace meses (junto con Purson).
¿Cómo puede ser que las canciones sean tan perfectas?
Evidentemente algo pasó en el camino con el resto de la movida para que de alguna forma nos hayamos olvidado de lo que importa: las canciones, y este tipo de bandas las rescatan y nos (me) sorprenden.
Hay mucho en estas 7 canciones del Heavy Clásico y la New Wave of Heavy Metal, con cabalgatas épicas y riffs que podrían haber salido de las mismísimas manos de Adrian Smith y otros.
El disco arranca muy, muy arriba con metal '80 típico pero no por eso menos memorable, con "Prayer for Death and Fire", y hace que tu cabeza y tu pie se muevan instantáneamente, mientras se dibuja una mueca de alegría en tu cara y tu mano, casi a pesar tuyo se eleva y hace la señal de los cuernos, pero sin extender el pulgar...eso no es la señal que nos identifica muchachos, eso es para Miranda y ese tipo de cosas.
Con "Twilight Witchcraft" bajan un poco las revoluciones y meten unos sonidos cuasi orientales, sonando no solo más profundos y siniestros, sino demostrando que la Bruja a cargo (Jess) tiene un vozarrón que si lo escuchás desprevenido, te puede llevar al lado oscuro y dejarte ahí sin que nadie te pueda rescatar, ni siquiera Gavilán (gracias Úrsula K. Leguin).
Y a medida que los minutos transcurren sabemos por qué estos sonidos nos atrapan; es la Muerte señores, que se pasea por delante con sus adeptos y nos seduce con esos sonidos, y nos muestra un camino que no tiene que ser doloroso.
"Sulfur Giants" tiene muchísimo de Pink Floyd, Zeppelin y Camel, y se agradece incluso la extensión y la oscura psicodelia, como si The Doors de repente hubiesen entendido la escencia del Heavy Rock de antaño, pero en la actualidad.
Incluso el clima de la canción tiene algo de disco que lo hace hasta bailable (!¡), y de nuevo esa cabalgata de riffs perfectos y bajos gordos acompañados de colchones de teclados que humedecen nuestros nostálgicos canales lagrimales, convenciéndonos de que todo tiempo pasado fue mejor (mentira, mañana es mejor, ya lo dijo el Flaco)
Siempre el ocultismo en las líricas, como tributo al "horned one", y a esos sonidos imperecederos, y salen esas dos canciones y uno duda que los turros de los violeros (Thomas Corpse, Thomas Fiend y Von Stroh...si 3 guitarras, chupala Maiden jajaja) no le hayan vendido el alma a Satanás o alguno de sus dilectos demonios inferiores.
Y en "The Devil (in  G minor)" aparece un toque Pop soul que me deja con la boca abierta, y una participación de las teclas (a cargo de Abraham) con un swing que más de uno quisiese para sí..temón de la puta madre que sirve para aclimatarnos y entender que para sonar oscuro no hace falta violas afinadas con un sifón ni micros sacados del cyber de la esquina (teléfono Varg).
La placa termina con otra canción extensa, "Come Crimson Death", heredera de climas extraídos de Jethro Tull y Zeppelin por igual, (y Queen y Elton John, por qué no!)...y con un sentimiento pop por la melodía que "asusta" y que podría ser la banda de sonido para un hermoso funeral satánico.
Tal vez uno de los grandes discos de los últimos 5 años, y un arte de tapa que condensa todo lo que uno espera de estas bandas y la metáfora perfecta de su música.
Los amantes de la MÚSICA no se lo pueden perder...creo que no se lo perdonarían nunca.

5 de diciembre de 2014

Electric Wizard "Time to Die" (2014)

 amorir
amorir
Para los amantes de los sonidos densos y arrastrados, esos llenos de acoples y riffs que rezuman petróleo y maldad, Electric Wizard es uno de los más dignos herederos de La Bruja, sonando incluso más esquizofrénicos que el genial  Tomi/Ozzy y los suyos.
Nunca estos ingleses fueron amables ni estuvieron pegados a los sonidos de moda, sino que más bien eran los parias de una escena que de repente estallo...y allí estaba Lee Dorrian y su Rise Above Records, para sostener y proclamar a todo el mundo su adoración por los sonidos made in '70.
Este es por supuesto su último disco, y es de esos que considero bien hijos de puta y mala onda. Esos discos en donde no hay un resquicio por donde se cuele un haz de alegría ni luz.
Una hermosa escupida al paraíso ideal del flower power: "...no me importa lo que digas, todas las flores se vuelven negras y mueren de cualquier forma, es tiempo de morir...".
Mientras muchas bandas rescatan el sonido vintage para crear canciones que remiten a la pesadez jodona y desinteresada, acá no hay nada de joda, sino un desprecio gigantesco por lo humano, y una búsqueda por la blasfemia más sórdida y demente que se pueda encontrar, de la mano de loas gritadas y obvias a la droga y a lo que remita a la muerte y a la aniquilación de la sociedad: "...decís que las drogas son malas, pero tu mundo me parece peor; no me importa una mierda nadie o tu sociedad, solo necesito el incienso para los malditos..."
Y no solo eso, ya que también hay adoración a los muertos, acorde al sonido inmundo y podrido de los Wizard, que te aplasta y te pasa por encima como si todo el ejército de los Caminantes Blancos en Juego de Tronos apareciera de repente a través de tus parlantes: "...amamos a los muertos, confiamos en los muertos, somos los muertos, cuándo te morirás también?...dejaré flores negras en tu tumba..."
Pocas son las bandas que permiten sostener el sufrimiento y regodearse en el,  y Electric Wizard viene como anillo al dedo...es como si fuera la banda de sonido ideal para los que amamos los muertos, y disfrutamos de los sonidos tenebrosos sin perder el rock y el metal bien podridón de fondo.
Muy bueno, disfruten.

2 de diciembre de 2014

Mount Salem "Endless" e.p.(2013) / "Endless" L.P. (2014)

end less
Entrada triunfal de esta gente de Chicago, Illinois, con su debut inicial, algo cercano al cielo si nos adentramos en esos sonidos vintage que venía comentando en el post anterior.
Absolutamente adictivo, oscuro, hipnótico y etéreo al mismo tiempo. Es más, desde hace por lo menos 9 meses (o más) que no puedo dejar de escuchar esta pieza de Rock/Doom/Psicodelia, con algunos de los climas mejores logrados en años.
No, no hace falta pintura en la cara, ni pose de haber fumado pastafrola en escabeche o declaraciones públicas de cuanto desea el apocalipsis ni la muerte de la cultura judeocristiana (teléfono al débil mental de Varg Vikernes).
Lo que importa acá es la canción, y el cuarteto demuestra una capacidad maravillosa para construirlas, y una sensibilidad fuera de lo común, para, sin hacer nada nuevo estrictamente hablando, tocar la fibra íntima de los que amamos esos sonidos oscuros y psicodélicos al mismo tiempo. Las referencias son similares a las que tienen las bandas de esta movida retro: Black Sabbath, Blue Cheer etc., más una cuota importante del blues más arrastrado, todo aderezado en una producción bien orgánica y low-fi que resalta los orígenes del querido doom.
Y algo que resalta es también en este caso la potencia y la ambivalencia que posee Emily Kopplin (voces y órgano) en sus cuerdas vocales para transportarte a tiempos pasados, al tiempo que parece ser una tierna niña inocente...lo cual es obviamente mentira. La formación se completa con Cody Davidson (batería), Mark Hewett (bajo) y Kyle Morrison (guitarras).
Sueños lúcidos, lunas llenas y 6 canciones de la puta madre para rememorar los buenos viejos tiempos, de la mano de un debut más que auspicioso.
P.D.: según su bandcamp oficial, su larga duración oficial ya está a la venta de la mano de Metal Blade, constando de estas canciones, con un agregado de dos más, que le agregan más doom y pesadez a la banda, pero con el mismo críptico arte de tapa.
Les dejo ambos, escuchen y comenten.

25 de noviembre de 2014

Blood Ceremony "The Eldritch Dark" (2013)

ceremonya
Y hoy estamos retro a full. Hay una movida que emergió hace no mucho tiempo que rescata sonidos vintage de fines de la década de los '60 y mediados de los '70, para centrarse en canciones prácticamente perfectas, sin que la novedad del estilo sea algo que importe verdaderamente.
Entre ellas, los canadienses Blood Ceremony se destacan como uno de los pioneros de la movida retro, siendo este ya su tercer disco, repleto de canciones deudoras de aquellas joyas ocultas que nos arrastran más de medio siglo hacia atrás, y por qué no, a otros mundos, en donde la magia (negra) aún flotaba en el aire.
Y la propuesta de la banda es justamente esa, llevarnos a ese mundo extraño donde los sueños se confunden con la realidad y solo importa no perderse en bosques encantados...o mejor aún, perderse para encontrar antiguos dioses de los bosques, que nos conducirán a cambio de algo.
Sonidos antiguos, canciones breves y sumamente simples e hipnóticas, construidas artesanalmente por: Lucas Gadke (bajo, voces -en "Lord Summerisle"-); Alia O'Brien (flauta, órgano, voces); Sean Kennedy (guitarras y letras) y Michael Carrillo (batería), siendo este último el puesto de mayor inestabilidad en la banda.
Referencias para hacerse la idea de frente a que nos enfrentamos cuando pulsamos play: Jethro Tull, Black Sabbath, Lez Zeppelin, Blue Öyster Cult y Uriah Heep....sonidos mágicos señores para los amantes de la música.

24 de noviembre de 2014

Hail Spirit Noir "Pneuma" (2012)

rarooooo
Definitivamente los resultados de la experimentación brindan discos tan perturbadores y zarpados que dan ganas de quedarse eternamente pegados a los formatos más cercanos a la inconsistencia y más abstractos posibles, sobre todo si lo que buscamos es sorprendernos.
Y estos griegos se las traen.
Con influencias tan disímiles como sonidos teatrales, Black Metal del más clásico y la vanguardia musical de gente gente como -por ejemplo- Solefald, asociados a la literatura de horror más clásica, en escasos 37 minutos escupen su deformidad primera al mundo, y nos (me) dejan con la boca abierta pidiendo mayores referencias.
Parece mentira, pero son tan deformes y al mismo tiempo melódicas las canciones, como oscuras las imágenes que invocan casi al descuido, dejando que seres malignos se cuelen e inunden las creencias que hasta ese momento eran inconmovibles.
Guitarras que se pasean desde el frenético black hasta las estructuras hipnótico psicodélicas made in '60, con punteos de esa modernidad infecta que tanto odian los puristas y arreglos por momentos tan cercanos al Jazz que sorprenden y paralizan, sobre todo cuando unos colchones de teclados nos acercan al Pink Floyd de "Meddle", algo que muchas bandas black parecen haber descubierto como fuente inagotable de tensión.
Canciones relativamente breves que desarrollan una idea rápidamente, bajo los signos del vértigo....hasta que aparece esa estrella brillante llamada "Into de Gates of Time", que amerita la escucha del disco por si mismo, y en donde están contenidas todas las ideas, las tensiones opuestas y la capacidad de confrontar diferentes estilos como si se estuviesen sirviendo un café simplemente.
Un trío: Theoharis (guitarras y voz líder); Haris (teclados) y Dim (bajo y guitarra acústica). A ellos se suman dos sesionistas en voces y batería, logrando algo verdaderamente único y...tengo miedo de decirlo...innovador.
Pero...¿qué es lo que hacen? preguntará el incauto y no iniciado.
Muchas veces es mejor no preguntar, sobre todo si no queremos enfrentarnos a la terrible realidad de que las formas estallaron y las etiquetas hace años que dejaron de servir para algo más que para llenar hojas de papel inservibles o postear algo que no hace sino cuestionar la tranquilidad de nuestras mentes al decir "lo mío es el metal".

Blut Aus Nord "The Work Which Tranforms God" (2003)

sindios
Como para variar, de lo nuevo pasamos a lo viejo, y nos vamos casi 12 años para atrás en la historia de los franceses Blut Aus Nord.
Sabemos que en sus orígenes hacían un Black Metal bien a lo noruego, y que hoy por hoy se dan el lujo de hacer lo que les venga en gana. 
Pero ya en "The Mystical beast of Rebellion" (2001), algo pasó en la cabeza de estos muchachos que se tornaron más densos, y empezaron a salirse del molde y lo típico de su arte.
Y es en este disco, que le sigue rápidamente a aquel, que se van literalmente al carajo, metiendo influencias industriales que después explotarían sabiamente en lanzamientos posteriores.
Y no solo eso, las influencias de las corrientes más vanguardistas asociados a lo extremidad blackers, expande los límites exponencialmente generando un arte difícil de interpretar y de engancharlo con algo salvo con una maldad y una oscuridad intrínseca y absoluta.
Los polos se mezclan y generan una tensión que impacta en el cuerpo...adrenalina y taquicardia, incomodidad que puede traducirse en angustia o lo que sea...eso es Blut Aus Nord.
Desde el vamos, un disco que arranca por el final ("End"), algo amorfo y bien ambient, para dejar entrar al coro de los muertos, en lo más parecido a la extremidad primigenia, sin dejar de lado esa sangre negra e infecta, rezumante de petróleo y lodo, que tan común se tornara en sus posteriores lanzamientos.
"Axis" no se queda atrás en eso del vértigo y la violencia, pero se hace evidente, por lo menos para los franceses, que las guitarras chirreantes y filosas no son suficientes para enrostrarnos que la decadencia de este nuevo siglo no sigue los parámetros medievales y/o antiguos, sino que es más amorfo y oscuro, más alejado de lo concreto y más cercano a lo tangible de la angustia por eso que nos atraviesa y nos transforma, por qué no, en un bicho horrible que rechaza toda similitud y empatía con nuestros congéneres.
"Metamorphosis" es en este sentido, tal vez una declaración de principios y un muestreo de los parámetros a seguir por Vindsval y los suyos a lo largo de los años, siendo posiblemente lo más opresivo de la placa juntamente con esa masa de payasos muertos que cierra el disco de la mejor forma.
No solo hay cada vez más disonancias y climas enrarecidos, sino que las voces tortuosas que invitan al rechazo se cuelan en tu cabeza para decirte que nada bueno puede salir de esto, con percusiones acaso tribales, de una raza de extraterrestres que odia a la humanidad.
Es en este punto de desprecio y densidad que veo el lazo que los une a esos monstruos cuyo retorno festejo, esta vez desde Inglaterra, los geniales Godflesh.
Un disco impresionante que abrió la puerta a la experimentación no solo de estos músicos, sino del que escribe, que a partir de aquí busco en este tipo de lanzamientos, en su ética y estética, la forma de disfrutar la decadencia de nuestro mundo, con una banda de sonido acorde.

23 de noviembre de 2014

Behemoth "The Satanist" (2014)

sathan
Mierda con el 2014!
Un año tal vez mejor que el 2012 en lo que respecta a discos increíbles y sorprendentes. Y el de los polacos no se queda atrás para nada.
Recuerdo la reseña del Conde Garfield de aquel "Evangelion" (2009), cuando había sido diagnosticado con leucemia Nergal y no se sabía nada acerca de si la banda continuaría o no. En esa reseña, Conde casi suplicaba que haya más discos de Nergal y compañía.
Y, 5 años después, la súplica parece haber sido escuchada por Lucifer, quien obró en consecuencia, inspirando a esta horda de artistas que le rinden culto.
Se impone, de alguna forma compararlo con ese pedazo de culto eterno que es "Evangelion", acaso una colección de las mejores composiciones de Nergal, y "The Satanist" no se queda atrás...
Pero...siempre hay un pero. El disco me suena a corto, más allá que sea un poquitín más largo que el anterior. Y faltan "hits", si se le pudiese pedir esto a Behemoth, que se te incrusten en la cabeza rápidamente.
El inicio no podría ser mejor, desesperante y blasfemo como pocos, logrando incluso matices que no había antes, de la mano de orquestaciones que si bien parecen a primera oída luminosas, son de una oscuridad inaprensible, que generan tensión por donde se lo mira/escuche.
"Messe Noire" es casi un midtempo donde salen a relucir todas las sutilezas de las que Behemoth es capaz, y la letra una clara declaración de principios...como si acaso hiciera falta que Nergal proclame sus creencias y suena a novedad.
Si queremos más blasfemia, péguenle una escuchada a "Amen" y prepárense para que un nuevo proceso judicial ataque a Nergal en la católica y fascista Polonia.
El tema que le da título al disco creo que es el más rokero y relajado, entendiendo eso desde la óptica de la banda por supuesto, incluyendo hasta un sentido solo bien hard, herencia directa de Eddie Van Halen seguramente.
Si bien sigue sonando súper ajustado y extremo, es a mi parecer, un disco que respira más, más relajado, y por eso mismo, transmite una malignidad más punzante y menos cinematográfica que "Evangelion".
Hasta que llega el cierra del disco, con esa otra joya atemporal titulada "O Father O Satan O Sun!, la más extensa de la placa, la más dramática de las 9 canciones del disco, y que sirve perfectamente para coronar otra obra maestra que nos tendrá disfrutando por años.
Un disco increíble de una banda única.

Hijo de la Tormenta "Hijo de la Tormenta" (2014)

Nos "relajemos" y viajemos con esta bonita pieza musical a cargo de estos compatriotas, que bajo el clásico formato de trío nos pega un mazazo en las bolas con música volada, melódica, melancólica, mugrienta y psicodélica, con un vuelo compositivo extrañamente contundente para un debut.
Sigo subrayando lo genial del surgimiento de bandas que no dependen para nada de esos iconos de la historia metalera argentina (llámese Iorio, Hermética, V8, Horcas, Logos, Malón y etc), y que hace también que la escena de la música pesada argentina sea bastante saludable y heterogénea.
En este caso, estamos como ya dije frente al debut del trío cordobés...y pavada de debut, hijos de puta.
Se nota que tienen una química impresionante, logrando climas que atraviesan y generan todos los estados de ánimo imaginables.
Desde la calma desértica e hipnótica del arranque del disco, con un hermoso tema de casi 10 minutos, "Viaje de Ida/Viaje de Vuelta", que a la vez recuerda -no copia- a esos cuelgues de Los Natas, pero que no se extiende eternamente, sino que van generando una tensión, pacientemente, con acordes y arpegios, y pequeñas pinceladas percusivas, que de repente explotan en un ataque oscuro y violento, arrastrándose ya no en arenas secas, sino en un lodo deforme que te succiona el alma y la reemplaza por algún ente que disfruta de la podredumbre que parecería no tener que estar allí, y que altera nuestra percepción del entorno y nuestro propio interior: "...el cielo era rojo y purpura, me fui aceptando un perdón que nunca quise...obligado a reflexionar, que dejaremos atrás las imágenes de dolor...y olvidaremos..."
Podredumbre sin concesiones y violencia sludge es lo que nos depara "Dilusiva", que en un mundo radiofónico ideal sería la banda de sonido para algún relato breve pesimista de Philip Dick, esos en donde la metafísica se funde con la ciencia ficción para crear paisajes desoladores y fantásticos al mismo tiempo, en donde todos dudamos de nuestra cordura o disfrutamos de la locura inducida por algún tóxico que bien podría ser estos sonidos: "Sueños raros anoche, hoy no me puedo ni despertar, bañado en sudor y paranoia, duda, frustración no quiero, no puedo, no me interesa...no me acuerdo, deseo que al final no sólo sea diluirme en el mar...espero que al final no sólo sea diluirme en el mar..."
Y si, por momentos la sutileza stoner psicodélica se abre camino entre la mugre sludge, como una poción mágica que dura poco y hay que aprovecharla para respirar sin temor entre el ácido que nos circunda y que nos podría dejar reducido a un polvo inerte y olvidado. En esa suite llamada "Desde la Espesura", pasan de un extremo a otro, y muestran como si hiciese falta a esta altura del disco, que no solo de mugre se alimenta este Hijo de la Tormenta, sino también de esos sonidos arrastrados y tristes/melancólicos, casi floydeanos que tan bien saben usar por ejemplo, Earth y esa camada de bandas experimentales.
"Sierras del Paimán" es, tranquilamente, un blues en clave stoner/psicodélico, y funciona perfectamente a modo de rélax, frente a la segunda "suite" de la obra, contenida en los dos temas siguientes "Alienación" y "Desalienación", en donde hay una recreación de una entrevista a Buenaventura Durruti, anarquista español, que muriera al comienzo de la Guerra Civil Española, luchando en el bando republicano.
El disco cierra con "Postales del Fin del Mundo", con voces a cargo de Laura Dalmasso, y que también oscila entre lo pesado y lo psicodélico, con una carga de angustia que me recuerda a esa pieza descomunal de arte contemporáneo llamada "The great Gig in the Sky", de los Floyd...pero con más violencia, más muerte y más eco y reverb por supuesto.
Un cierre perfecto para un debut perfecto...viva la música argentina la puta que los parió.
P.D.: visiten su bandcamp, y escuchen esta maravilla.

Ophis "Abhorrence in Opulence" (2014)

opu lento
Hace un par de años, reseñamos un split de estos alemanes, y la verdad que había sido una sorpresa para quien esto escribe, por el sonido y los climas logrados, dejando un sabor delicioso y esperando por más.
Luego de un compilado, llegó el esperado nuevo lanzamiento, con una mejora absolutamente imposible de pasar por alto en el sonido, no solo respecto de aquel split, sino de las dos placas anteriores.
Un sonido muchísimo más profundo y opresivo, casi cercano al funeral, pero tan limpio que deja escuchar no solo todos los instrumentos, sino que refuerza los climas, mucho más melancólicos que antes.
¿Eso significa que ya no hay arranques de furia?
Para nada. Lo que pasa es que se toman más tiempo para desarrollar sus ideas, logrando una especie de trance hipnótico, mala onda y bastante hijo de puta, sin escaparle a pasajes calmos y de una belleza inusitada, sobre todo de parte de esos dos violeros que cada vez demuestran más sensibilidad.
Eso si, las partes violentas, son más violentas que antes, sin que se pierda de vista la idea general ni el estilo en particular.
Podría decir que de las canciones mas conmovedoras elijo "Among the falling stones", que tiene una sección intermedia relajada, más cercana a los clásicos como My Dying Bride, que es sencillamente hermosa, con una carga emotiva de tristeza y melancolía que te aplasta y casi no te deja respirar. Pero sería injusto, porque en realidad es un DISCO, compuesto por 5 canciones extensas, que llegan -juntas- a la hora de extensión del disco, y que resulta importante destacarlo, se diferencian entre si.
Un disco oscuro, denso, no adecuado para neófitos, pero sumamente recomendable para los que disfrutamos de los sonidos y las angustias, para los que nos regodeamos en nuestras propias miserias y hacemos alarde de ello.

22 de noviembre de 2014

In Flames "Siren Charms" (2014)

No solo anduve escuchando buena música en sus diversos formatos y estilos (Death, doom, stoner, Heavy, Thrash, Progresivo, Black)...también me topé con basura igualmente descomunal.
Estoy molesto conmigo mismo, sobre todo porque de alguna forma le sigo prestando atención a estos suecos que hace más de una década que no hacen un disco...no digo genial, pero medianamente bueno y que me sorprenda positivamente.
Y eso, cabe aclararlo, es también culpa mia.
Todavía recuerdo la impresión que me causó ese exceso de adrenalina y vértigo en formato musical de esos discos irremplazables: "Lunar Strain" (1994), "The Jester Race" (1996) y "Whoracle" (1997).
¿Que queda de eso?
Nada, absolutamente nada. Nada de ese vértigo, nada de esas melodías clásicas entrelazadas con riffs extremos...nada de esa pesadez melódica y esa montaña rusa de sensaciones que de forma aparentemente tan fácil lograban trasmitir.
Pareciera como si se hubieran enamorado de esas bandas americanas pedorras New Metal (Papa Roach, Disturbed, Limp Bizkit), y en el mismo camino hubiesen regalado todo el talento para componer uno....un solo riff memorable.
Totalmente olvidable...que suerte que volvió At The Gates, Carcass y que Dark Tranquility nunca se fue.
Una basofia descomunal.

Carcass "Surgical Steel" (2013)

acero
La cantidad descomunal de discos increíbles de bandas que se encontraban separadas o en stand by desde hace años es no solo llamativa, sino auspiciosa.
Una de esas obras descomunales y seguramente atemporales es el "nuevo" de Carcass (y si, ya tiene poco más de un año), que condensa toda su carrera en poco más de 45 minutos y 11 canciones que te patean las encías y las bolas al mismo tiempo.
¿Te gusta la violencia y la melodía de la mano de uno de los violeros que revolucionó el metal extremo en los 80'? ¿Te gusta esa vuelta de tuerca más técnica que apareció con esos dos mazazos titulados "Necroticism: Descanting the Insalubrious" (1991) y "Heartwork" (1993)? ¿O te sentís más cómodo con esos riffs ultrarockeros y repletos de groove de lo que fue el último de estudio hasta ahora?
Bueno, acá vas a encontrar todo eso, en uno de los regresos más esperados de los últimos años, junto con ese mazazo de At the Gates y "13" de La Bruja.
Parece mentira que hayan pasado casi 17 años y sigan tan frescos, violentos y melódicos. Parece mentira que la calidad no haya quedado reducida a una mera parodia de si mismos, pariendo un disco que no solo está a la altura de las circunstancias y de su historia, sino que seguramente va a ser considerado un puto clásico de la música extrema en los próximos años.
Es cierto, no está Ken Owen (por razones obvias) tras los parches...pero hace voces en dos canciones geniales.
Los demás...qué decir: Bill Steer, por si hiciera falta sigue demostrando que lo de él es las música honesta, sea el estilo que sea, y que es uno de los guitarristas más increíbles que dio la historia del metal, con esa mezcla de buen gusto, sutilezas y violencia típica. El "enano" Jeff, sigue estando ahí con su violencia y su sarcasmo tan inglés, demostrando acaso que es el portador del anillo de esta bestia. Y el "nuevo"  Dan Wilding, le hace honor al puesto, demostrando una versatilidad descomunal para llevar adelante una placa que devuelve el sentido que tenía el Death Metal Melódico antes de que aparecieran todos esos clones patéticos...y de que In Flames desbarrancara hacia el largo y profundo abismo de la intrascendencia.
Saludos forenses, valió la pena tanto años de espera.

20 de noviembre de 2014

Nachtmystium "The World We left behind" (2014)

deteneme
Otro disco de la puta madre del loco de mierda de Blake Judd, dejando en claro que las etiquetas están hechas para los imbéciles como nosotros, que necesitamos aparentemente de ellas para poder transmitir en palabras toscas algo de la música que nos gusta, nos interesa o lo que sea.
Lo que pasa cuando el black se mezcla de forma bella y desinteresada con influencias ochentosas es digno de escucharse, sobre todo en estos americanos que no tienen problema en saltar y hacernos viajar con cada canción de década en década.
Un inicio breve e hipnótico, heredero de ese noise de los '80, bien industrialoso y ganchero que condensa rápidamente el alma de la placa, con un riff descomunal que si no se te mueve la cabeza y los pies automáticamente es que tendrías que estar escuchando tan biónica y no a los Nachtmystium.
Riff ganchero + dark wave + retroheavy = "Fireheart", y una declaración de principios que hace honor a la historia de la banda -pero no a su lider-: "...nada en este mundo puede detenerme..."
También hay lugar para el low fi y la magia eterna noruega de las manos de algunas canciones que vienen con unos arpegios limpios ocultos que purifican nuestra renegrida y mísera alma, demostrando que tiene las cosas claras al crear climas que pueden ser corrosivos y violentos, sin verse obligado a abandonar la belleza. Ejemplo: "Into the endless abyss", con teclados que rememoran aquel descomunal "Assassins..." (2008), donde el black y la psicodelia floydeana se daban la mano sin vergüenza alguna y a plena oscuridad del día.
Con "In the abscense of existense" el midtempo y riff inicial remerora al que escribe, aquella canción pseudopop de los dioses noruegos Satyricon, en su última producción, en donde estaban acompañados por Sivert...pero no tan inclinados al pop...solo el aura.
El aura. Algo que Blake siempre tuvo, y del más maligno, en este caso mixado con bases electro extrañas, y guitarras bien disonantes y fáciles de escuchar al mismo tiempo en el tema que le da título al disco y que es una verdadera belleza vertiginosa y épica -tamizado por el sonido de Nachtmystium por supuesto.
Para terminar, un disco que atraviesa y resume de manera perfecta todas las facetas de la banda, dejando la puerta abierta para alguna futura proeza musical.
P.D.: tal vez una de las mejores portadas de la discografía de estos yankees locos.

26 de septiembre de 2014

Earth "Primitive and Deadly" (2014)

viajecito
La puta que lo parió. Volvió Earth, y de una forma que aún no puedo dejar de gritar a los cuatro vientos: ¡Más densos, menos Morricone y menos sonidos de Far West movies!
Volvieron esos sonidos aplastantes, oscuros y áridos como solo ellos saben, pero con un cuelgue blusero que se añoraba desde aquel "The bees made honey in the lion's skull" (2008).
El tremendo viaje empieza con un riff denso, en "Torn by the fox of the crescent moon", un instrumental como los que nos tiene saludablemente acostumbrados Dylan Carlson desde hace años, y con una cadencia que hace que instintivamente cerremos los ojos, la cabeza se empiece a mover...y pum!, de repente estamos en un nocturno y oscuro desierto donde los peligros acechan, y es evidente que no nos importa mientras la banda de sonido de nuestros temores deformes sea Earth...o algo parecido.
Con el segundo tema aparece por primera vez en muchísimos años ("Pentastar: in the style of the demons" (1996)), una voz, y vaya voz! si es el de los mismísimos Screeming Trees Mark Lanegan, que reaparece en el track final del disco. Es verdaderamente impresionante como lo hipnótico de los extensos temas se funden a la perfección con las cuerdas vocales de Lanegan, pareciendo haber estado siempre destinadas a conformar algún tándem esotérico y único, bálsamo para este mundo decadente y peligrosamente soporífero.
Pero lo de este trío va un paso más allá y nos deleita con un mantra descomunal y cuasi circular, con esos drones monolíticos que crea como si nada Dylan Carlson y con la voz de -la para mi desconocida hasta ahora- Rabi Shabeen Qazi de los Rose Windows, banda indie de aquel sello '90 propagador serial del Grunge Subpop...una verdadera hermosura lo hecho en "From the Zodiacal Light"
La mala onda se cuela sutil en el track 4, titulado inteligente y melancólicamente "Even Hell has its heroes", tal vez la más cercana al blues psicodélico e hijo de puta que cultivaron en sus 3 últimos discos.
¿Qué más decir sobre estas bestias? Dylan y los suyos lo hicieron de nuevo...y yo brindo con mi copa en alto porque Earth no detenga nunca su marcha de gliptodonte drogado sobre nuestros oídos.
Gracias por la música.

16 de septiembre de 2014

Crisis Inc. "Profunda sensación distante" (2009)

Estoy encontrando bastante cosas interesantes en esa bendita página Bandcamp, pudiendo disfrutar de sonidos que de otra forma no podría -ya sea por dificultades en la distribución o porque por estos lares no se editan-.
Como podrán ver/escuchar sigo con las bandas argentinas, en este caso algo relativamente tranqui, muy en la onda del Trip Rock que tanto disfrutamos los que seguimos a Anathema, Katatonia, Radiohead y otros similares.
Aparentemente esta es la última muestra de la agrupación (actualmente un sexteto), y debo reconocer que las canciones que más me gustan son aquellas más relajadas y clímáticas, en donde el riff no ataca tanto, como por ejemplo "Lágrimas" o "Frágil", sutiles demostraciones de las capacidades no solo compositivas, sino de la sensibilidad de la que hacen gala.
Lo único que realmente me hace ruido, es que después de estar tan acostumbrado a discos que realmente suenan poderosos -no extremos ni densos-, me sigue sonando a producción amateur. Y no lo digo en el sentido de que hay que poner mucha plata para producir y sonar con fuerza; sino escuchen a Los Random, a  Delphoz o a los mismos Asilo (recientemente posteados): los dos primeros de Tucumán, que pasaron por las manos de Ramiro Rodriguez.
No estaría mal pensar en federalizar también la producción, ya que creo que en manos de Ramiro, las ideas que aparecen en cada una de las canciones y que por ahi suenan un tanto apagadas, cobrarían mayor relevancia.
Pero me fui de tema. Lo importante es que en este disco las canciones son realmente buenas, y que -para mi gusto- les falta un poco de fuerza a la grabación.
Nada Más, disfruten que aquí les dejo, como vengo haciendo, su bandcamp.

15 de septiembre de 2014

Volador G "Volador G" (2004)


Para sacarnos de encima el herrumbre y la viscosidad infecta que nos dejó de regalo Asilo, vamos a ir a algo también de Argentina, más tranqui, pero intenso, rockero y oscuro que lo hace muy adictivo.

Estoy hablando de Volador G, otra de las bandas que tuve la desgracia de descubrir bastante tarde, cuando ya habían -por lo que sé- suspendido sus actividades.
Como información que circula por la red, se formaron a mediados del 2000, empezando a grabar este disco en el mes de Abril del 2003. Por ese entonces, la formación incluía a los miembros fundadores Fernando Pécora (en voz guitarra y piano), Guillermo Schurawlew (bajo) y Juan Manuel Negro (guitarras), quedando en el camino Miguel Fogliese, quien es reemplazado por Diego Chamorro, y luego de grabar gran parte del album, deja la banda, ocupando su lugar Miguel Ángel Vaca (batería); también en coros y guitarras está Gabriel Mateos -quien también oficia de productor-
Lo que hay en este debut es una seguidilla de canciones perfectas, que mezclan de forma sublime poesía post-punk de tinte oscuro-romántica, con una esencia de dark-gothic importantísima, sumado por supuesto a un toque industrial que le da fuerza a cada una de las composiciones realmente sorprendente.
Aparte del Rock, lo industrial, lo dark, hay una sensibilidad pop (la del bueno, onda Virus, Soda Stereo) dando vuelta por todo el disco apabullante, sonando fresco y para nada forzado.
La verdad que no puedo destacar una canción por sobre las demás, ya que tienen todas algo destacable, ya sea la letra, o la música que en algunas se torna bastante violenta.
Por supuesto, como no puedo contra mi mismo, me parece que vale la pena prestar atención a la versión oscurísima y pesada (muy en la onda Depeche Mode) de "No te animás a despegar" del loquillo Charly García.
Una banda del carajo, que si bien esta linkeada a bandas clásicas tanto nacionales como internacionales, tienen una identidad propia, algo que en la actualidad escasea o es difícil de encontrar.

10 de septiembre de 2014

Asilo "Comunion" (2014)

La puta madre, vuelvo otra vez a sorprenderme con bandas de mi país, esta vez con el debut larga duración de estos enfermos del orto de Asilo, cuarteto de Buenos Aires que adolece de guitarras y las suple con alguna de las voces más enfermas de la escena, y dos -sí, dos- bajos ultradistorsionados que no te dejan respirar.
Música  muy hija de puta y mala onda, en la vena de esos otros deformes rotos del cráneo de Khanate, pero con una cuota de oscurísima melodía de fondo (ruiditos, teclas etc) que vuelve más sórdido y exasperante el clima que logran en cada una de las 10 canciones, teñidas a su vez de un noise aplastante y una rapidez que por momentos contrasta con una lentitud viscosa y horrenda.
Lo interesante es que, al igual que Dead Rooster y Wolves Winter, se despegan de la escena cabeza para formar parte de otra, under como la puta que los parió, pero con una identidad apabullante que no hace más que alegrarme, ya que no dependemos de las leyendas para disfrutar de música que nos conmueva...y nos perturbe.
Porque, seamos claros, creo que la música tiene que tener esa cuota de molestia, de joder no al que tenés al lado, sino a vos mismo, al punto que te ves obligado a escuchar una y otra vez a ver si no te equivocaste al escuchar lo que escuchaste.
Fascinante, ya que es un disco homogéneo pero no monótono, cada composición tiene su personalidad, y hay momentos ya sea por la música, por las letras o por su conjunción junto con los sampler que son altamente adictivos. ¿Quieren ejemplos? "Arquitectura del Silencio" es como si a Godflesh se uniera un adicto al paco. En el polo opuesto e inmediatamente después de semejante descarga industrial/noise/loquesea, aparece "(Anti voz)", solo con un teclado relajado, que te permite respirar y sorprenderte por la luminosidad y tranquilidad que se te clava en la mente, con este mantra: "El gran silencio ante el ruido inútil".
¿¡Y lo que aparece en "Dinámica del cambio", la puta madre?! Hasta los sampler -como decía- están impresionantes, con esos teclados que van apareciendo en fade in y que provienen del genial Hieronymus Bosch y su "Jardin de las Delicias"
Temas extensos, densos en la mayoría de los casos, logran un disco de casi una hora que se pasa tan rápido que hace falta escucharlo otra vez, y otra vez, y otra vez.
Palabras aparte merece el arte de tapa (no tengo el físico, pero ya lo voy a conseguir), que logra transmitir toda la desesperanza, miseria y podredumbre de una vida gris.
Hace días que no lo saco del reproductor mp3, y cada vez que estoy en casa, lo escucho en mi equipo, a un gran volumen, como se DEBE escuchar esto.
Les dejo para que deleiten sus oídos, y de paso los perviertan su bandcamp.
Saludos Asilo, gracias por semejante martillazo en la cabeza.